Lo cierto es que el gusanillo de escribir me viene de lejos:
esas primeras redacciones en la infancia versando sobre las vacaciones,
esas primeras cartas escritas desde lo lejos para los de cerca,
esos primeros artículos escritos para la revista escolar...
Pero ese gusanillo poco a poco se va escondiendo:
esas chicas que empiezan a llevar falda,
esas discotecas a las que te dejan entrar,
esa interminable carrera que no consigues acabar...
Sin embargo, un día el gusanillo reaparece:
esa mujer que te hace feliz,
esa música que te hace sonreir,
esa casa que alegremente ves construir...
Me alegro de que haya vuelto ese gusanillo, llevaba un buen tiempo agazapado, esperando su momento:
ese momento que ha llegado,
ese momento que ha vuelto para quedarse,
ese momento que espero disfruten...
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