¿Te encuentras bien?
Lentamente abrió los ojos y notó una extraña sensación en su cabeza.
Levantó la vista y reconoció el bello rostro que la observaba: esa cara que tanto había mirado, con la que tantas miradas había cruzado, esos ojos que tanto le decían, esos labios que tan suavemente la habían besado.
¿Qué le pasaba? sentía que todo había cambiado: el mundo que la rodeaba, el rostro que la miraba, la forma en la que respiraba. De pronto sintió una nueva punzada en la cabeza: tan sólo pudo gritar, pero esto hizo más intenso el dolor, ante lo que sólo pudo llorar.
Sintió vergüenza e intentó recuperar la compostura; se secó las lágrimas, ahogó el último sollozo y empleó todas las fuerzas que consiguió aunar para levantarse: sin embargo después de unos leves segundos tambaleándose no logró mantenerse erguida y volvió a derrumbarse.
Aunque parezca extraño, esta reacción cualquiera la encontraría normal, al fin y al cabo, estas fueron las primeras palabras que escuchó en su vida.
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